Los vestigios guanches de Tenerife

05 jun Los vestigios guanches de Tenerife

El espíritu de los guanches impregna con su histórica influencia todo lo que sucede en Tenerife y las islas Canarias. Conoce un poco más sobre los míticos antiguos pobladores del archipiélago. Hacerlo te ayudará a disfrutar un poco más de tu visita a la isla.

El pasado histórico de Tenerife

Tenerife, como parte del archipiélago canario, tiene una antigua y basta historia que se pierde en el tiempo. Se cree que ya los fenicios visitaban las islas en busca de tintes vegetales para las telas. Sobre esa etapa tan temprana son escasos los datos, pero la referencia escrita más antigua que se conoce sobre las islas es la de Plinio el Viejo, que menciona en un documento el viaje del Rey Juba II de Mauritania a la zona, alrededor del 40 antes de Cristo. Plinio las denomina Islas Afortunadas (Fortunatae Insulae), pero en este mismo escrito también aparece por primera vez el término Canaria (de Canis), en referencia a dos grandes mastines que Juba capturó en la isla. Una teoría más actual sostiene que el origen del nombre proviene de Canarii, término que designa a un grupo humano de la cultura bereber.

De todas maneras, todo el período anterior al siglo XIV está envuelto en leyendas y relatos de los que aún no se tienen suficiente información histórica. En el mencionado siglo, europeos de distintas naciones comenzaron a visitar las islas, donde habitaba la población autóctona, los guanches.

Un pueblo mítico

Cuando se habla de Canarias y Tenerife es casi ineludible mencionar a los guanches, el pueblo originario de las islas, en las que aún se conservan topónimos de su lengua, como Güímar, Tegueste, Tacoronte o Adeje.

A pesar de muchas controversias históricas sobre la procedencia de los guanches, la teoría más aceptada por los historiadores modernos es que eran de origen bereber, del norte de África. Se cree que se establecieron en la zona entre el siglo V antes de Cristo y los comienzos de la Era Cristiana. Conformaban una sociedad patriarcal y matrilineal cuya relevancia social estaba determinada por la posesión de ganado y otras riquezas. Los territorios de las islas estaban gobernados por reyes, que en Tenerife se denominaban con el nombre de mencey.

Los guanches basaban sus creencias religiosas en un sistema politeísta propio de cada isla. En Tenerife creían en un dios supremo y benévolo al que denominaban Achamán y en un demonio llamado Guayota.

La Conquista

Tras varias incursiones e intentos de dominio por parte de mallorquines, portugueses y genoveses a lo largo del siglo XIV, la Corona de Castilla llevó adelante un largo proceso de conquista de las Islas Canarias entre 1402 y 1496. Las dificultades que enfrentó este proceso de colonización se debieron en parte a la gran resistencia que opuso la población autóctona en las islas.

La primera etapa de la conquista fue llevada a cabo por la nobleza, sin una dependencia directa de la corona. Posteriormente, los Reyes Católicos impulsaron directamente la ocupación de estos territorios. Como producto de este proceso, la población local se fue mezclando con los colonizadores y la cultura local fue sustituida por las costumbres y creencias comunes a la Europa cristiana.

A pesar del importante número de europeos que poblaron las islas, el legado guanche sigue presente, ya que según estudios recientes el ADN indígena subsiste en un porcentaje de entre un 42 y un 73% de la población canaria actual.

La extensa y compleja historia de Tenerife y sus islas hermanas es uno de los factores que la convierten en una región con características únicas en el mundo.